TEMA 6: LITERATURA DE LA 1ª MITAD DEL SIGLO XIX.
ROMANTICISMO
La Revolución francesa (1789) produjo un cambio tan decisivo en todos los órdenes de la vida que a partir
de ella se inicia el último gran periodo histórico, la Edad Contemporánea, que abarca los siglos XIX y XX.
En concreto en el siglo XIX, cuyo límite está marcado por la I Guerra Mundial de 1914, la humanidad
vivió acontecimientos decisivos: las monarquías absolutas fueron sustituidas por regímenes parlamentarios
elegidos por votación popular, la burguesía o clase media se convierte definitivamente en el sector social
más poderoso. Es la época de la revolución industrial, que trajo consigo los grandes inventos como la
electricidad (Edison) la máquina de vapor (James Watt), los medios de transporte (ferrocarril, automóvil,
avión) y de comunicación (telégrafos, teléfono, radios), los adelantos en medicina (Pasteur y las vacunas,
R. Koch el bacilo de la tuberculosis, Darwin y la teoría de la evolución de las especies…). Pero la
industrialización también acarreó otros cambios: la migración a las grandes ciudades, la sustitución de la
artesanía por la producción en cadena y especialmente el nacimiento de una nueva clase social,
el proletariado, protagonista de las nuevas ideologías como el socialismo, el comunismo, el anarquismo,
el sindicalismo… A la vez la economía empieza a organizarse a gran escala asentándose las bases del
capitalismo moderno; asimismo, el afán colonialista de algunos países europeos les lleva a buscar las
materias primas a otros pueblos del tercer mundo, a los que someten y explotan. Los desequilibrios
económicos que origina el colonialismo y la soberbia de los grandes imperios motivan la Primera Guerra
Mundial y las grandes revoluciones rusa y china del siglo siguiente.
En cuanto a la cultura, al racionalismo de la época anterior suceden ahora el individualismo y el
irracionalismo: se ponen en duda los valores de la civilización, de la certidumbre y el orden y se avanza
en busca de los primitivo y exótico. Se desconfía de la razón, de la sociedad, de todas las formas de vida
establecidas, se propaga el escepticismo y la angustia y se valora por encima de todo la libertad personal,
la intuición y el ingenio. Las artes conocen un gran auge, en especial la música (Beethoven, Brahms,
Tchaikovski, Wagner…) la pintura (Monet, Cezanne, van Gogh, Renoir,..) y la literatura.
Tres movimientos literarios ocupan el siglo XIX: el Romanticismo, el Realismo y el Posromanticismo.
El Romanticismo rompe con el movimiento que lo precedió; surgió a raíz de la crisis que afectó a Europa
después de la Revolución francesa. Los rasgos que lo caracterizan son:
El individualismo: por encima del bien común se exalta al individuo y su derecho a la libertad en todos los
órdenes de su vida: político, moral, religioso y artístico. Por ello se vuelven rebeldes, inconformistas y
luchadores y a veces elevan a protagonistas a los marginados sociales como reos de muerte, piratas, etc…
El sentimentalismo: el culto a la razón se sustituye por el culto a los sentimientos que suelen llevar al
romántico a constantes altibajos. Los constantes estados de ánimo se proyectan sobre el paisaje, que se carga
de subjetivismo. El R. gusta de una naturaleza violenta, mar embravecido y ambientes ruinosos y nocturnos.
De todos los sentimientos el amoroso es el más rotundo: la mujer siempre es un ideal inalcanzable que a
veces se identifica con una criatura angelical y a veces como un ser infernal que arrastra al hombre a la locura
o a la muerte.
El idealismo: la aspiración a unos ideales absolutos inalcanzables provoca en los románticos un choque con la
realidad que les arrastra al desengaño y la evasión. La frustración conduce al abandono, las drogas o el suicidio
o la evasión por la imaginación: vuelta a lugares exóticos y épocas pasadas. Esto unido a una profunda
preocupación filosófica y política.
6.1 Narración del Romanticismo
Durante el R. se afianza el género narrativo con tres modalidades: la novela sentimental, novela histórica
y novela social.
En Francia encontramos precisamente uno de los mejores representantes de esta última y figura clave del
R. francés: Víctor Hugo. Tanto en Nuestra Señora de París como en Los miserables, refleja las duras
condiciones de vida de las clases populares. La segunda en especial es una novela total en la que intentó
encerrar toda su época adelantándose a las preocupaciones sociales de la literatura contemporánea.
También en Francia se encuentra uno de los autores más representativos de la novela histórica: Alexandre
Dumas, cuyas novelas por entregas Los tres mosqueteros y El Conde de Montecristo, figuran entre las
más leídas de todos los tiempos.
En Inglaterra su máximo representante fue Walter Scott , máximo representante de la novela histórica con
obras como Ivanhoe. Pero también aparece una nueva tendencia la conocida como novela gótica,
inaugurada por Mary Shelley y su Frankenstein, que se caracteriza por desarrollar conflictos en lugares
apartados como castillos, conventos, ruinas...
Rusia produce algunos narradores románticos que sientan las bases sobre las que se sustentarán los
extraordinarios novelistas de la segunda mitad de siglo. Destaca Alexandr Pushkin y su obra
Eugenio Oneguin.
En Alemania se inicia la novela romántica con Werther de Goethe. (Anexo)
En cuanto a Estados Unidos, el primer escritor norteamericano conocido en Europa fue
Washington Irving, de quien destaca sus Cuentos de la Alhambra, leyendas que Irving escuchó
durante su estancia en Granada. Pero el autor estadounidense al que más debe la literatura europea es
Edgar Allan Poe. Sus Narraciones extraordinarias, conjunto de relatos policíacos, fantásticos y de terror,
poblados de crímenes, pesadillas y personajes en situaciones límites. Su mayor originalidad consiste en
el contraste entre el fondo de misterio y terror y el ambiente realista en que las sitúa y la frialdad en la
lógica de su desarrollo. Títulos inolvidables como Los crímenes de la calle Morgue, El gato negro…
6.2 Poesía
Los temas esenciales de la poesía romántica son las ansias de libertad, sus frustraciones amorosas, su
angustia vital, la visión sentimental de la naturaleza y el ideal de una sociedad justa e igualitaria.
Formalmente alternan los poemas breves y muy líricos con poemas más extensos y narrativos
protagonizados por personajes rebeldes o misteriosos.
Inglaterra
Durante el R. se suceden dos generaciones de poetas: los laguistas, que vivieron en la región norte de los lagos,
y los satánicos, así llamados por su vida escandalosa y sus ideas rebeldes.
Entre los primeros destacan William Wordsworth y su amigo S. Taylos Coleridge, ambos tuvieron unos comienzos
revolucionarios que se apaciguaron con los años. Fruto de la amistad entre ambos fueron las Baladas líricas,
libro de poemas que marca el inicio del Romanticismo en Inglaterra.
Los poetas de la segunda generación hicieron de su vida y su obra un acto de rebeldía contra la moral y la
sociedad de la época. Todos murieron jóvenes y fuera de su patria.
Lord Byron, cuya vida encierra ya un mito, manifiesta su desprecio por la moral tomando como protagonistas
de sus poemas a personajes rebeldes y usando un estilo apasionado y provocador. Destacan sus obras Caín,
interpretación anticristiana de la creación del mundo, y Don Juan, en la que recrea el mito del seductor.
Murió a los 36 años luchando en Grecia por la independencia contra los turcos.
Percy B. Shelley fue un poeta de una gran delicadeza y perfección formal. Tras el suicidio de su mujer
volvió a casarse con Mary Shelley, autora de Frankstein. Murió a los 30 años en un naufragio en las costas
de Italia. Destaca su libro Adonais, dedicado a la muerte de Keats.
John Keats fue otro de los poetas satánicos. Es el más puro de los poetas románticos, el que mejor trata el
paso del tiempo y la melancolía del amor perdido, en especial en su obra Odas. Murió en Roma de
tuberculosis a los 26 años, pobre y angustiado por el escaso éxito de sus obras.
Otros países
Fuera de Inglaterra contamos en Alemania con F. Hólderlin, cuya novela Hiperión cuenta en forma
epistolar la doble lucha de un joven griego por el amor de una mujer y por la independencia de su país.
Y Novalis, cuyos Himnos a la noche son una exaltación del símbolo por excelencia del Romanticismo.
En Francia destacan A. Lamartin y el propio Víctor Hugo. En Italia el mejor poeta romántico fue
Giacomo Leopardi, de tono intimista y desesperanzado. En Hispanoamérica encontramos también a poetas
como José Hernández cuyo poema Martín Fierro es un emblema en Argentina, en el que cuenta las
historias de este gaucho perseguido por desertor.
6.3 Teatro
El teatro romántico europeo se centra en Alemania, en donde nace el movimiento literario Sturm und Drang
(tempestad y empuje) que supone el origen del Romanticismo en Europa. A este grupo pertenecen dos de
los mayores autores del teatro alemán: Goethe (al que también hemos visto como novelista autor de
Werther) y a F. Shiller. Del primero destaca su obra maestra Fausto, cuyo tema, el pacto del hombre con el
diablo, es ya una leyenda alemana medieval. En la obra, que tardó sesenta años en terminar definitivamente,
se plantea el inútil empeño del hombre por superar las limitaciones que le impone su naturaleza, tanto en el
aspecto físico por la pérdida de la juventud, como en el intelectual por su ignorancia acerca de los misterios
de la vida y el universo.
En cuanto a Shiller, gran amigo de Gooethe, eligió personajes heroicos y rebeldes como protagonistas de sus
dramas: Los bandoleros, La doncella de Orleans, sobre Juana de Arco la joven heroína francesa, y
Guillermo Tell, un drama en torno al libertador de Suiza.
GOETHE: EL AUTOR Y SU ÉPOCA
En el último tercio del siglo XVIII los escritores alemanes comienzan a cuestionar los principios del
Neoclasicismo: anteponen los sentimientos a la razón, rechazan las reglas porque ahogan la libertad
creadora y la inspiración, y ensalzan al hombre de acción, rebelde e irreflexivo. Goethe fue uno de los que
siguió al principio las pautas de este movimiento, llamado Sturm und Drang (tormenta e ímpetu), pero
pasado un tiempo, volvió hacia los ideales clásicos de moderación y equilibrio. El romanticismo, época a la
que pertenece este autor, es uno de los momentos más altos en las letras alemanas. La nómina de los
románticos alemanes aporta muchos nombres a la historia de la literatura universal. A Goethe se unen su
gran amigo el dramaturgo Shiller y los poetas Hölderlin, Novalis o Heine . Pero de entre todas, existen
pocas figuras en el ámbito cultural germano que tengan la dimensión de J. Wolfgang Goethe.
Estudió leyes, pero su prodigiosa inteligencia y su interés por todo tipo de conocimiento (ciencias, historia,
arqueología, dibujo…) hicieron de él un hombre de vastísima cultura. Si bien sus primeros escritos se
incluyen dentro del movimiento cultural Sturm und Drang tras su viaje a Italia, en el que entra en contacto
con el mundo antiguo, encuentra su propio estilo más clásico; más tarde evolucionó hacia un simbolismo
difícil con el que intenta trascender la realidad. Goethe logró crear una obra tan colosal como variada,
pues no ignoró ningún género literario y en todos dejó, al menos, una obra maestra.
WERTHER Y LA OBRA LITERARIA DE GOETHE
Werther o Las cuitas del joven Werther, como se llamó originariamente, marca el comienzo, no sólo del
Romanticismo, sino de la literatura alemana propiamente dicha, que hasta entonces había subsistido a base
de modelos franceses e ingleses. Narra la historia de un amor imposible que acaba en suicidio. Se tenía su
origen en una experiencia real, pero Goethe supo proyectar en ellas las inquietudes de su época: exagerado
sentimentalismo, angustia vital, comunión con la naturaleza… Eso explica su enorme éxito: su repercusión
en las modas y hasta en el comportamiento de los jóvenes –la novela fue condenada por la Iglesia porque
su publicación desencadenó una ola de suicidios-.
Goethe utilizó la forma epistolar puesta en boga por los autores del XVIII, aunque sin el didactismo de
estos. En las cartas a un amigo, Werther nos ofrece los secretos más recónditos de su alma y su gradual
evolución, desde la felicidad inicial a la desesperación y al suicidio. Pero no todo son confidencias amorosas;
su correspondencia está salpicada de reflexiones sobre los más diversos temas: la educación de la infancia y
la tiranía de los padres, la libertad e igualdad de los individuos, el derecho al amor y a la vida, la crítica a la
religión y a la moral tradicional, etc. Por otra parte, el libro también asombra por su lenguaje, armonioso,
lleno de colorido y de abundante imágenes.
Por otra parte, como poeta escribió su poemario Elegías romanas, en el que lo clásico envuelve la emoción
del poeta que canta al amor y a las ruinas romanas. También como dramaturgo creó una de las obras más
trascendentes con las que cuenta la humanidad: Fausto, obra escrita durante más de sesenta años en la que
desarrolla como tema central el pacto del hombre con el diablo. La obra dramatiza el inútil empeño del
hombre por superar las limitaciones que le impone su naturaleza, tanto en el aspecto físico –pérdida de
juventud- como en el intelectual – ignorancia de los misterios de la vida y del universo-
TEMA 6: LITERATURA DE LA 2ª MITAD DEL XIX. REALISMO Y
NATURALISMO
A mediados del siglo XIX los escritores se sienten obligados a retratar y describir los cambios sociales,
culturales y económicos que se estaban produciendo fruto de la revolución industrial y sus consecuencias.
De ese deseo de trasladar la realidad a los lectores derivan las características de la literatura realista:
Olvidan los temas subjetivos y legendarios para centrarse en la descripción del mundo real y exterior del
escritor: lo cotidiano, lo observable. De ahí el auge de la novela.
Intentan abarcar toda la realidad, no sólo los ambientes en que se mueven los personajes sino los conflictos
anímicos de estos. Los personajes son descritos con minuciosidad, su catadura moral, su evolución
psicológica…
Para dar cuenta de lo que piensan y sienten los personajes el narrador se convierte en un ser omnisciente,
que comparte con el lector secretos de los personajes.
Los novelistas del Realismo, al contrario que los románticos, buscan la objetividad para hacer más creíbles
sus historias y tratan de ocultarse evitando el punto de vista personal. Eso no impide que tomen partido
ante los graves problemas de su tiempo.
Durante el último tercio del siglo XIX algunos escritores, influenciados por las corrientes filosóficas y
científicas en boga, evolucionan hacia posturas radicales. Se trata del Naturalismo. Los escritores naturalistas
intentan demostrar con la novela que el comportamiento de los personajes responde a dos factores: a la
herencia genética y al entorno en el que se desarrollen, de manera que los personajes quedan marcados por un
determinismo que les coarta la libertad.
6.1 Novela realista
Realismo en Francia
1) Stendhal (Henry Beyle)
Iniciador del Realismo: observación y análisis de ambientes y caracteres para plasmarlos en las
novelas.
Obras: dos clásicos del Realismo: Rojo y negro y La cartuja de Parma.
2) Honore de Balzac
Vida un tanto desordenada: escribir para saldar deudas.
Para él la literatura debía dibujar un mural completo de la sociedad.
Obras: La comedia humana (proyecto de cien novelas de las que concluyó veinticuatro) y
Eugenia Grandet, obra maestra.
3) Gustave Flaubert
Mejor novelista de su siglo y fundador de la novela contemporánea.
Unión de análisis del alma humana, descripción de historias, personajes y ambientes
realistas más un estilo brillante y único.
Trabaja la novela de forma obsesiva: documentación, lenguaje, estructura, punto de vista, estilo…
Obra maestra universal: Madame Bovary.
4) Emilie Zola
Creador y mayor representante del Naturalismo.
El Naturalismo intenta demostrar con la novela que los personajes se comportan
según la herencia genética y según el entorno en el que se desarrollen.
Ambientes miserables, crueles y personajes explotados y embrutecidos.
Mostró las miserias de las clases más desfavorecidas. Muy influyente.
Realismo en Rusia
A mediados del siglo XIX Rusia vivió profundos cambios sociales e ideológicos que culminarán en la Revolución
rusa de 1917: el atraso, la pobreza y la explotación del campesinado, la represión policial y la censura con que los
últimos zares intentaron poner freno a las ideas revolucionarias que terminaron estallando. Sin embargo, ante este
panorama –una de las épocas más negras del país- nace una de las etapas más esplendorosas de la literatura rusa.
Los escritores realistas – Fiodor Dostoievski, León Tolstói y Antón Chejov- supieron estar a la altura de las
circunstancias, solidarizándose con el pueblo y denunciando los males que aquejaban al país. De ahí que las
novelas de este periodo se distingan por un fuerte contenido social y, a la vez, un detallado estudio de los caracteres,
una inclinación a mostrar el dolor humano, en sus múltiples manifestaciones, y un intento de narrar marcado por
un tono pesimista y sombrío.
Fiódor Dostoievski Las obras de Dostoievski destacan por la intensidad de sus argumentos y por el
profundo análisis psicológico con que retrata a los innumerables personajes que las pueblan. De él destacan
grandes obras maestras como Crimen y castigo (1866), El jugador (1866), y su última novela, Los
hermanos Karamazov (1880), que completó poco antes de su muerte. En Crimen y castigo, un joven
estudiante asesina y roba a una vieja avara a la que considera un parásito, con el fin de destruir esa vida
que le parece miserable y salvar la de sus familiares, sumidos en la indigencia. Atormentado por su culpa,
termina por confesar. Los hermanos Karamazov, narra el asesinato de un terrateniente corrupto a manos de
sus propios hijos. En cuanto a El jugador, novela narrada en primera persona, refleja elementos
autobiográficos, como la pasión amorosa frustrada por una mujer, Polina y la esclavitud de Dostoievski
por el juego. Recrea la atmósfera decadente de las salas de juego y las preocupaciones económicas de los
personajes que se mueven en torno al deseo, el dinero, la avaricia y la hipocresía ocultando todos alguna
verdad.
León Tolstoi. Guerra y paz, es una narración de las guerras napoleónicas en Rusia, cuyos protagonistas
aristócratas deben poner a prueba su nobleza y heroísmo tanto en las grandes batallas como en la vida
cotidiana. Pero en particular destaca su obra Ana Karenina. que relata el adulterio de una mujer casada sin
amor que se suicida acosada por la sociedad puritana que la critica. La mujer de un rico terrateniente se
arrojó a las vías del tren cerca de la casa de Tolstoi y este suceso le proporcionó el punto de partida para la
que muchos consideran la mejor novela de todos los tiempos. Es la historia de una mujer que casada con el
ministro de gobierno en San Petersburgo, madre de un hijo y muy admirada en su círculo social, parece
tenerlo todo pero no tiene nada. Su vida, tan vacía, se llena de un sentimiento inevitable cuando conoce a
un joven oficial, el conde Vronski. La rebelde Anna sucumbe a su atracción por el apuesto oficial y
abandona su matrimonio carente de amor para embarcarse en una apasionada relación, condenada al fracaso
desde el principio. Al hacerlo, sacrifica a su hija, se somete a la condena de la alta sociedad rusa y ella
misma pone punto final a su vida. Muchos afirman que Anna Karenina es la mejor novela de todos los
tiempos. Sea o no, es uno de los mejores ejemplos de novela psicológica del siglo XIX. Tolstoi analiza la
motivación de los actos de los personajes, pero sin criticarlos ni enjuiciarlos. Junto con la narración
omnisciente, emplea con frecuencia el monólogo interior que permite presentar los pensamientos y
sentimientos de sus personajes con detalle.
Antón Chejov fue el gran renovador del cuento y además fue un dramaturgo excepcional, autor de relatos breves
en los que aparecen personajes de todas las clases sociales y de los que recrea con humor y ternura pero no exentas
de crítica sus vidas cotidianas. Son relatos muy poéticos, con poco argumento y relatados con sencillez. Destacan
La dama del perrito, la sala número 6.
Realismo en los países de habla inglesa.
La segunda mitad del XIX coincide en Inglaterra con el reinado de la reina Victoria. La época victoriana fue
de industrialización y progreso, pero a su vez, los escritores del Realismo inglés supieron criticar la explotación
obrera, especialmente infantil. Tal es el caso de Charles Dickens, en cuyas novelas denuncia los abusos e
injusticias contra los más débiles: pobres, mujeres y niños; y lo hace con exceso de sentimentalismo, pero
también con humor y maestría al reproducir los tipos y el habla de la gente de barrio. Destacan Oliver Twist y
David Coperfield, ambas de temática infantil y casi autobiográficas.
En EEUU contamos con dos novelistas que reflejan el espíritu de la sociedad americana tras la guerra de
Secesión, en la que el Norte venció al Sur instaurando los rasgos que conforman hoy la mentalidad americana.
El primero es Mark Twain, quien narra con sentido del humor su experiencia vital a orillas del Missisipi en dos
obras famosas: Las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, ambas protagonizadas por niños marginales.
El otro gran novelista es Herman Melville, marino aventurero que relató sus experiencias en Moby Dick.
6.2 Teatro realista
Durante el Realismo Antón Chejov llevó a sus obras el mismo lirismo, cotidianidad y crítica de sus cuentos.
El tema esencial es la frustración, la imposibilidad de ver cumplidos los sueños. De sus dramas destaca
La gaviota, historia de una joven que aspira a convertirse en actriz, El jardín de los cerezos y Tío Vania.
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